No cabe duda que el sufrimiento es selectivo, al ser humano, especialmente a la mujer, nos encanta sufrir. Saboteamos y provocamos nuestro sufrimiento, y además ¡nos gusta! No importa lo que digan, ni cuantos consejos nos den o cuantas veces intentemos superar una crisis. Aún así somos nosotras mismas las que nos boicoteamos.
¿No me crees? A ver, piensa ¿Cuántas veces te has encontrado revisando minuciosamente el facebook de tu novio, buscando si tiene algo que ver con aquella zorra de la oficina? ¿Cuántas veces has bloqueado y desbloqueado a tu ex de tu msn? ¿Cuántas veces lo has cortado y perdonado porque juras que ahora si va a cambiar?
Si nuestra vida amorosa fuera televisada en algún programa de Silvia Pinal, pensarías que es una exageración, que a nadie le pasa eso y mucho menos existe alguien tan dejadota. Pero ¿Cuántas veces has jurado que ahora sí, ya lo ibas a olvidar y que te ibas a dedicar a “salir” con cuanto idiota se te pusiera enfrente?
No importa en qué situación estemos, solteras, divorciadas, arrejuntadas, casadas; De mujer sufrida, todas tenemos un poco, y además nos escudamos con esa frase trilladísima de “tenía una venda en los ojos, estaba cegada por el amor”
Venda MY ASS! No querer ver lo que tienes enfrente y hacerte la sufrida es muy diferente.
Nosotras mismas revivimos esos momentos que nos hacen sufrir las veces que sean necesarias en esas tardes interminables de café con tus amigas. Porque además, no puedo negar que en lo personal, me encanta ser la protagonista del café, y que mis amigas más añejas me colmen de piropos y flores para hacerme sentir mejor.
Así nos la pasamos de café en café sufriendo y llorando con todas tus amigas hasta que eventualmente, lento o rápido, se te olvida por qué estabas sufriendo tanto.
La vida te va llevando por caminos increíbles, a pesar de todos tus intentos de boicot.
Lo más sorprendente de todo, es que, cuando tenemos un poco de estabilidad, volvemos a buscar motivos para sufrir o hacernos las sufridas.
No cabe duda; El sufrimiento es selectivo y además, inevitable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario