¡Qué horror! Apenas son las doce, y falta mucho por hacer en la oficina. Bueno, por lo menos ya se va a terminar el mes y viene la quincena. ¡Estoy muerta! Como me gustaría un apapacho de él, ver películas toda la tarde, abrazados… eso me recuerda ¿cuándo fue la última vez que lo vi? Creo que hace dos semanas. Si, el día que me marco borracho. ¿desde entonces no lo he visto? ¿Qué estará haciendo? ¿Por qué no me ha hablado? Ya me está hartando esto de que sólo nos vemos cuando él quiere. Y mis necesidades ¿Qué? ¿No cuentan?
¿En qué momento me volví la incondicional? La que le abre la puerta a las 4 de la madrugada, lo deja pasar, le apapacha la cruda y lo satisface en la mañana.
¡Pero qué tonta! , ¿Cuánto tiempo llevamos así? ¿Seis meses? ¿Cómo no me di cuenta? Si Luis Miguel siempre me lo ha dicho, tú, la misma de ayer, la incondicional. ¡Me volví esa mujer! La que no espera nada. Fui engañada, manipulada. No, peor aún, ¡fui convencida! Claro, me vendió la idea, esa de que estamos mejor así, sin compromisos. ¡Si claro! Y aquí está tu tonta, esperando a ver a qué hora te convences de que valgo la pena.
Si, Admito que yo no lo he buscado, pero si no lo he hecho, ¡es porque tengo mucho que hacer!, en ese caso, como él no tiene horario fijo, pues debería de tener un segundo de tiempo para marcarme. Aunque, ojalá y no lo haga, porque hoy es viernes, y ya tengo planes con mis amigas. Pero bueno, ¡existe el fin de semana! ¿Por qué no me llama para invitarme al cine? ¿a comer? ¡Lo que sea! Mmm, no, mejor no, porque el sábado tengo una fiesta. Y el domingo, pues hay que ver a la familia. ¿el lunes? ¡No! con todo lo que habré hecho el fin, seguro no voy a tener ganas de verlo.
Veamos, el martes tengo curso, el miércoles tengo junta, el jueves tengo curso otra vez, y el viernes, pues obvio se armará algún plan con mis amigas.
Ok, está bien, lo reconozco. Yo no lo busco, es más, hay días que lo evito. Pero es que soy una mujer muy ocupada y con una vida social muy agitada. ¿Qué pensaba? Que iba a estar ahí sentadota esperando a que me llame, pues ¡No! Me rehúso.
…Me acaba de mandar un mail. ¿Qué? quiere que vayamos a mi casa a ver películas. Ay, que flojera, seguro el va a elegir una de acción o de terror. Y para estar ahí todo el día, aplastados en el sofá como si no tuviera algo mejor que hacer, mejor le digo que no. Además, ¡hoy es viernes y yo ya tenía planes con mis amigas!
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