jueves, 27 de enero de 2011

SI Somos lo que comemos, proyectamos lo que sentimos PORQUE NO decimos lo que pensamos.


Por CONSUELA DURAN.


Una vez vi una película con Julia Roberts, una muy mala por cierto,  dónde su temor al compromiso la hace huir de sus múltiples fallidas bodas. Cuando la vi por primera vez, pensé que era la peor película de Julia Roberts EVER!, pero ahora con unos cuantos de más, mi percepción ha cambiado.
No me malinterpreten, la película sigue siendo horrible, pero tiene algunas cosas muy ciertas.
 Recuerdo muy bien una escena donde ella y el reportero fastidioso interpretado por Richard Gere (con cien kilos de más) se encuentran desayunando en una cafetería. Él le pregunta cuál es su manera preferida de comer huevos, y ella le responde que igual que a su novio. A mis dulces 20’s esa escena me pareció estúpida y sin sentido, pero ahora, una década después, esa escena llego a mi mente como cubetada de agua fría. Y es que esa estúpida conversación de huevos, no es nada más que la triste realidad de miles de mujeres sumisas y con una necesidad mayúscula de encontrar el amor y la pareja prefecta. ¡Claro! Ahora, que yo tengo la edad de la pobre y patética mujer que interpretaba Julia en esa película tan horrible, me doy cuenta que he caído en lo mismo. De que la lucha por agarrar el último tren, es de verdad una lucha.
  Y es que todo me quedó tan claro el día que me la pasé como 1hora viendo el partido de los Steelers e intentando entender los comentarios, mientras que en internet, buscaba” football for dummies” en pdf, cuando esa escena de huevos llego a mi mente, ahí estaba yo, igual, queriendo complacer a alguien, que por cierto, ¡no me había llamado en 3 o  4 días! Y que además, la última vez que lo había visto, me había dejado tirada en mi cama, sin querer darme ni un beso por temor a contagiarse de la gripa que tenía ese día. Y yo, dos días después, descifrando un partido de football para tener algo de que platicar con él la próxima vez que nos viéramos.
¿Por qué existimos las mujeres así?  Pues  hablando con mi amiga Paty, lo desciframos, lo entendimos y además, llegamos a la conclusión de que SIEMPRE lo hemos sabido.
Ahí estamos nosotras, las mujeres llenas de complejos pero  exitosas, independientes, jóvenes y con toda la vida por delante  que a pesar de aparentar no necesitar a un ESTÚPIDO hombre que te robe las cobijas, cómo decía mi tía Raquel, por dentro nos estamos muriendo de ganas de una relación estable y amorosa. Entonces te vuelves capaz de convertirte en un ente totalmente extraño a tu otro yo, nace un alter ego, que tú ni sabías que existía. Ese alter ego, que busca en su CPU cerebral, toda la información que ha escuchado en su vida acerca de football en un nano segundo cuando llega ese guey y te dice “¿te gusta el football, verdad?”  Y ese estúpido alter ego contesta SI CLARO, sólo para escuchar un falsísimo “por eso me gustas” de un tipo que, por supuesto, no está a tu altura, ni lo estará.
Sólo actuamos para escuchar lo que queremos escuchar, aunque sepamos qué no es así.
Después nos preguntamos, ¿por qué no me llama?, ¿por qué no quiere saber nada más de m?, si me dijo que le gustaba, si un día tomó mi mano y la besó, si un día le dijo a una clienta, a una señora que ni conoce  y que ni le importa, que estaba con “su novia”. Y te cuestionas y rompes la cabeza por días, ¿pero, por qué no vi las señales?
Pues claro que las viste, TODAS, una por una, pero nosotras, decidimos quedarnos  con todas esas patrañas que queríamos escuchar, y que por supuesto, el sabe que  queremos escuchar. Y todo, ¿para qué? Pues para llevarte a la cama grandísima idiota, ¿para qué más?, o ¿acaso hubieras aceptado salir con él si te hubiera dicho que solo quería acostarse contigo? Pues claro que no.
No nos creemos ni nosotras mismas eso que le repetimos a nuestra amiga más entrañable, que de casualidad siempre tiene problemas de amores (porque tu jamás los tienes, cabe aclarar) “ te ha de querer por lo que realmente piensas”, ¡sí, claro! Si somos lo que comemos, proyectamos lo que sentimos, ¿Por qué no decimos lo que pensamos?

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