jueves, 27 de enero de 2011

¿QUIÉN ENTIENDE A LAS MUJERES?

¡Qué horror! Apenas son las doce, y  falta mucho por hacer en la oficina. Bueno, por lo menos ya se va a terminar el mes y viene la quincena. ¡Estoy muerta! Como me gustaría un apapacho de él, ver películas toda la tarde, abrazados… eso me recuerda ¿cuándo fue la última vez que lo vi? Creo que hace dos semanas. Si, el día que me marco borracho. ¿desde entonces no lo he visto?  ¿Qué estará haciendo? ¿Por qué no me ha  hablado? Ya me está hartando esto de que sólo nos vemos cuando él quiere.  Y mis necesidades ¿Qué? ¿No cuentan?
¿En qué momento me volví la incondicional? La que le abre la puerta a las 4 de la madrugada, lo deja pasar, le apapacha la cruda y lo satisface en la mañana.
¡Pero qué tonta! , ¿Cuánto tiempo llevamos así? ¿Seis meses? ¿Cómo no me di cuenta? Si Luis Miguel siempre  me lo ha dicho, tú, la misma de ayer, la incondicional. ¡Me volví esa mujer! La que no espera nada. Fui engañada, manipulada.  No,  peor aún, ¡fui convencida! Claro, me vendió la idea, esa de que  estamos mejor así, sin compromisos. ¡Si claro!  Y aquí está tu tonta, esperando a ver a qué hora te convences de que valgo la pena.
Si,  Admito que yo no lo he buscado, pero si no lo he hecho, ¡es porque tengo mucho que hacer!, en ese caso, como él no tiene horario fijo, pues debería de tener un segundo de tiempo para marcarme. Aunque, ojalá y no lo haga, porque hoy es viernes, y ya tengo planes con mis amigas.  Pero bueno, ¡existe el fin de semana! ¿Por qué no me llama para invitarme al cine? ¿a comer? ¡Lo que sea! Mmm, no, mejor no, porque el sábado tengo una fiesta. Y el domingo, pues hay que ver a la familia. ¿el lunes? ¡No! con todo lo que habré hecho el fin, seguro no voy a tener ganas de verlo.
Veamos, el martes tengo curso, el miércoles tengo junta, el jueves tengo curso otra vez, y el viernes, pues  obvio se armará algún plan con mis amigas.
Ok, está bien, lo reconozco. Yo no lo busco, es más, hay días que lo evito. Pero  es que soy una mujer muy ocupada y con una vida social muy agitada. ¿Qué pensaba? Que iba a estar ahí sentadota esperando a que me llame, pues ¡No! Me rehúso.
 …Me acaba de mandar un mail. ¿Qué? quiere que vayamos a mi casa a ver películas. Ay, que flojera, seguro el va a elegir una de acción o de terror. Y para estar ahí todo el día, aplastados en el sofá como si no tuviera algo mejor que hacer, mejor le digo que no. Además, ¡hoy es viernes y yo ya tenía planes con mis amigas!

SI Somos lo que comemos, proyectamos lo que sentimos PORQUE NO decimos lo que pensamos.


Por CONSUELA DURAN.


Una vez vi una película con Julia Roberts, una muy mala por cierto,  dónde su temor al compromiso la hace huir de sus múltiples fallidas bodas. Cuando la vi por primera vez, pensé que era la peor película de Julia Roberts EVER!, pero ahora con unos cuantos de más, mi percepción ha cambiado.
No me malinterpreten, la película sigue siendo horrible, pero tiene algunas cosas muy ciertas.
 Recuerdo muy bien una escena donde ella y el reportero fastidioso interpretado por Richard Gere (con cien kilos de más) se encuentran desayunando en una cafetería. Él le pregunta cuál es su manera preferida de comer huevos, y ella le responde que igual que a su novio. A mis dulces 20’s esa escena me pareció estúpida y sin sentido, pero ahora, una década después, esa escena llego a mi mente como cubetada de agua fría. Y es que esa estúpida conversación de huevos, no es nada más que la triste realidad de miles de mujeres sumisas y con una necesidad mayúscula de encontrar el amor y la pareja prefecta. ¡Claro! Ahora, que yo tengo la edad de la pobre y patética mujer que interpretaba Julia en esa película tan horrible, me doy cuenta que he caído en lo mismo. De que la lucha por agarrar el último tren, es de verdad una lucha.
  Y es que todo me quedó tan claro el día que me la pasé como 1hora viendo el partido de los Steelers e intentando entender los comentarios, mientras que en internet, buscaba” football for dummies” en pdf, cuando esa escena de huevos llego a mi mente, ahí estaba yo, igual, queriendo complacer a alguien, que por cierto, ¡no me había llamado en 3 o  4 días! Y que además, la última vez que lo había visto, me había dejado tirada en mi cama, sin querer darme ni un beso por temor a contagiarse de la gripa que tenía ese día. Y yo, dos días después, descifrando un partido de football para tener algo de que platicar con él la próxima vez que nos viéramos.
¿Por qué existimos las mujeres así?  Pues  hablando con mi amiga Paty, lo desciframos, lo entendimos y además, llegamos a la conclusión de que SIEMPRE lo hemos sabido.
Ahí estamos nosotras, las mujeres llenas de complejos pero  exitosas, independientes, jóvenes y con toda la vida por delante  que a pesar de aparentar no necesitar a un ESTÚPIDO hombre que te robe las cobijas, cómo decía mi tía Raquel, por dentro nos estamos muriendo de ganas de una relación estable y amorosa. Entonces te vuelves capaz de convertirte en un ente totalmente extraño a tu otro yo, nace un alter ego, que tú ni sabías que existía. Ese alter ego, que busca en su CPU cerebral, toda la información que ha escuchado en su vida acerca de football en un nano segundo cuando llega ese guey y te dice “¿te gusta el football, verdad?”  Y ese estúpido alter ego contesta SI CLARO, sólo para escuchar un falsísimo “por eso me gustas” de un tipo que, por supuesto, no está a tu altura, ni lo estará.
Sólo actuamos para escuchar lo que queremos escuchar, aunque sepamos qué no es así.
Después nos preguntamos, ¿por qué no me llama?, ¿por qué no quiere saber nada más de m?, si me dijo que le gustaba, si un día tomó mi mano y la besó, si un día le dijo a una clienta, a una señora que ni conoce  y que ni le importa, que estaba con “su novia”. Y te cuestionas y rompes la cabeza por días, ¿pero, por qué no vi las señales?
Pues claro que las viste, TODAS, una por una, pero nosotras, decidimos quedarnos  con todas esas patrañas que queríamos escuchar, y que por supuesto, el sabe que  queremos escuchar. Y todo, ¿para qué? Pues para llevarte a la cama grandísima idiota, ¿para qué más?, o ¿acaso hubieras aceptado salir con él si te hubiera dicho que solo quería acostarse contigo? Pues claro que no.
No nos creemos ni nosotras mismas eso que le repetimos a nuestra amiga más entrañable, que de casualidad siempre tiene problemas de amores (porque tu jamás los tienes, cabe aclarar) “ te ha de querer por lo que realmente piensas”, ¡sí, claro! Si somos lo que comemos, proyectamos lo que sentimos, ¿Por qué no decimos lo que pensamos?

jueves, 20 de enero de 2011

REFLEXIÓN DE UN SUEÑO

by Consuela
¿Ya es de día?  No quiero abrir los ojos ni para averiguarlo.  Soñaba  otra vez  contigo, estabas ahí, en la sala de mi casa, te llevabas súper bien con mi familia, y además, teníamos un bebé hermoso. Tú, por supuesto tenías un trabajo con sueldazo y vivíamos en un club de golf…
 ¡A ver pendejita! ¡Despierta, y deja de soñar babosadas!
¿Que acaso crees que esos sueños de una familia perfecta y un príncipe azul  son coincidencia? No mi reina ¡NO!, te los creaste tu solita en tu cabecita, nadie más los puso ahí... Bueno tal vez Walt Disney, pero eso no tiene nada que ver, ¿que acaso no tienes criterio, autoestima, orgullo, dinero? ¿Qué te falta?, bueno, no eres Carrie Bradshaw precisamente, pero ¿Qué importa que no vivas en una metrópoli, que no peses 45 kilos, seas rubia, millonaria y con tiempo libre para viajar? ¿Acaso no tienes amigas que te echan porras, independencia, libertad? Entonces ¿por qué te la pasas pensando en el hombre ideal? ¿Que nadie te ha dicho que eso no existe?
¿Quién te hizo creer en los cuentos de hadas?....ok, creo que de nuevo, Walt Disney, pero creer en el príncipe azul, es como pensar que las ratas de mi casa saben coser vestidos. Mejor ponte a pensar en cosas productivas, en tu futuro ¡celebra tu liberación! COME por el amor de dios ¿Quién te dijo que para parecer princesa tienes que estar flaca como escoba? …. ¡está bien!  ¡WALT DISNEY! 
¿Pero que le pasaba a ese hombre? ¿Qué tiene en contra de nosotras? ¡Nos ha manipulado desde niñas!, nos hizo creer que aunque seas una loca  pobretona que vive en  un árbol hueco y habla con roedores, hay un  príncipe guapo, caballeroso  y rico que va a venir a rescatarnos.  Que aunque huelas a pescado, seas muda y te peines con un tenedor, te van a llevar a un paseo romántico en lancha. Que no importa que seas una fodonga huevona que se la pasa durmiendo, te van a ir a despertar con un tierno beso. Y lo peor, que aunque seas una chacha, eres candidata para convertirte en princesa y vivir feliz por siempre.
Ok, si, alguien puso esas ideas en mi cabeza… ¿ahora quien las saca? Toda una vida siendo una niña Disney. ¡Toda mi cultura, mi piedra angular! ¿Ahora qué hago?
Pues ¡Abre los ojos!  ¡Deja de soñar! Levántate, arréglate, disfruta cada momento de la vida, de la soltería, no desperdicies tu tiempo pensando en cosas de ciencia ficción. Walt Dinsey no tiene la última palabra,  yo decido que rumbo toma mi vida, ¡soy el arquitecto de mi propio destino!
Ay, ¿por qué cada vez que despierto es lo mismo?  No hay nada como los sueños, donde no hay prejuicios ni complejos. Donde no existen los límites  y  no tengo que rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a mí misma.
¡Qué más da! Mejor me vuelvo a dormir, total mis sueños nadie los ve y además  ¡soñar no cuesta nada!
 

miércoles, 19 de enero de 2011

¡A SUFRIR SE HA DICHO! ¿EL PLACER COMO DOLOR, O EL DOLOR COMO PLACER?

No cabe duda que el sufrimiento es selectivo, al ser humano, especialmente a la mujer, nos encanta sufrir. Saboteamos y  provocamos  nuestro sufrimiento, y además ¡nos gusta! No importa lo que digan, ni cuantos consejos nos den o cuantas veces  intentemos  superar una crisis. Aún así somos nosotras mismas las que nos boicoteamos.
¿No me crees?  A ver, piensa ¿Cuántas veces te has encontrado revisando minuciosamente el facebook de tu novio, buscando si tiene algo que ver con aquella zorra de la oficina? ¿Cuántas veces  has bloqueado y desbloqueado a tu ex  de tu msn?  ¿Cuántas veces lo has cortado y perdonado  porque juras que ahora si va a cambiar?
Si nuestra vida amorosa fuera televisada en algún programa de Silvia Pinal, pensarías que es una exageración, que a nadie le pasa eso y mucho menos existe alguien tan dejadota. Pero  ¿Cuántas veces has jurado que ahora sí, ya lo ibas a olvidar y que te ibas a dedicar a “salir” con cuanto idiota se te pusiera enfrente?
No importa en qué situación estemos, solteras, divorciadas, arrejuntadas, casadas;  De mujer sufrida, todas tenemos un poco, y además nos escudamos con esa frase trilladísima de “tenía una venda en los ojos, estaba cegada por el amor”
 Venda MY ASS! No querer  ver lo que tienes enfrente y hacerte la sufrida es muy diferente.
Nosotras mismas revivimos esos momentos que nos hacen sufrir las veces que sean necesarias en esas tardes interminables de café con tus amigas. Porque además, no puedo negar que en lo personal, me encanta ser la protagonista del café, y que mis amigas más añejas me colmen de piropos y flores para hacerme sentir mejor.
Así nos la pasamos de café en café sufriendo y llorando con todas tus amigas hasta que  eventualmente, lento o rápido,  se te olvida por qué estabas sufriendo tanto.
 La vida te va llevando por caminos increíbles, a pesar de todos tus intentos de boicot.
Lo más sorprendente de todo, es que, cuando tenemos un poco de estabilidad,  volvemos a buscar motivos para sufrir o hacernos las sufridas.
No cabe duda;  El sufrimiento es selectivo y además, inevitable.