¡Carajo! todos los ensayos frente al espejo valieron madres, ya sabes, cuando te paras enfrente del espejo a repasar un millón de veces que le dirías al imbécil de tu ex la próxima vez que lo veas. Pues yo, tenía el dialogo perfecto, le iba a decir, de manera calmada y respetuosa, que no se merecía a semejante MU JE RÓN como yo, que definitivamente estoy mejor sin él, que reprimía mi individualidad y que se fuera a directito a la chingada.
En vez de eso, me quedé petrificada y hasta me dieron ganas de vomitar cuando lo vi. “Actúa normal” pensé, y empecé a bailotear como una verdadera piruja. Comencé a sospechar que mi comportamiento no era para nada normal al ver la cara de horror de mis amigas. Se puso peor cuando vi que se acercaba a nuestra mesa, respiré profundamente y nos saludamos pero de repente, todo eso que “de manera calmada y respetuosa” le iba a decir, más bien salió como un rosario de leperadas, y en lugar de decirle que reprimía mi individualidad, le dije que ¡lo extrañaba!, pero ¿de dónde carajos salió eso? ¿En que estaba pensando? obviamente él no me dijo nada…solo un silencio incómodo. Después de darme cuenta de que todo mundo a mi alrededor se nos quedaba viendo, me despedí de él con un “calmado y respetuoso” vete al carajo, y acto seguido ya tenía una tequila en la mano.
Maldita sea, salí del bar más bien enojada, no era lo que quería decirle, juro que no si hasta lo tengo escrito en mi diario, no lo extraño, ¡para nada! ¿O sí? Subconsciente de mierda, solo arruino la noche, porque no dejé de pensar en él.
Unas cuantas cervezas mas y me fui a dormir, lo intenté de veras, pero no sé en qué momento pasó, que yo ya estaba de nuevo en el espejo diciendo “ahora sí, si me lo vuelvo a encontrar…”