La vida de adulto apesta
verdaderamente. Extraño los días en los que mi mayor problema era pasar calculo
integral y no estar haciendo un balance financiero para ver de cuanto dinero
puedo disponer para comer después de haber pagado la renta, la luz el gas y
hasta el ultimo centavo que me quede a cualquier otra dependencia de gobierno.
Mi vida paso de abrir el refri de mi mamá y comer lo que quisiera, a hacer el
súper en el oxxo aprovechando los básicos del ahorro.
No quiero decir que no esté
contenta con mi independencia, pero una ayudadita no estaría nada mal.
Honestamente ya me case de pensar positivo para todo problema financiero. Que
si no hay coche, que importa, así puedo estar en forma, que si no hay dinero
para cable o internet, ¡que importa! Así podré leer más, que si no hay dinero
para comprar comida ¡QUE IMPORTA! ASI PODRE HACER DIETA Y ESTAR DELGADA COMO
ESCOBA. No es para nada la vida que visualicé cuando estúpidamente
decidí independizarme de la comodísima vida con mamá donde las hadas de la
limpieza tenían mi recámara en orden y el hada de la comida tenía la despensa
llena. Quiero bajar a cenar y que ya esté todo preparado, quiero abrir mi
clóset y que toda mi ropa esté lavada, quiero prender todas las luces de la
casa sin estar pensando de cuanto me va a llegar el recibo, QUIERO COMER CARNE
maldición
Maldita vida de adulto digo
yo, ¡MALDITA!
Por cierto, solo me queda
arroz en la despensa, se aceptan donaciones.